Arctic Cat Thundercat 1000: Bestial

-Advertencia: la siguiente máquina no es para los tímidos del acelerador-. 

20.07.2010 | 07:00

Sobran las palabras si a uno de los mejores ATV del mercado le calzas un motor de 950 cc sobre un chasis que lo soporta todo, mejoras el freno motor y trialeando sigue siendo un -gatito- al que no se le resiste nada... ¿qué mas se le puede pedir al mayor depredador ATV del mercado?

Enfrentarse al ATV más bestia de todo el mercado, es todo un reto, pero tengo que reconocer que, como todos vosotros, estaba deseando tener la posibilidad de vernos las caras. No en vano, hablamos de la bestia de las bestias, un ATV con motor H2 de 950 cc, motor bicilíndrico en V y con inyección electrónica; un auténtico depredador que ruge y acelera sin tregua. Después de probar unos cuantos ATV a lo largo de mi vida, tengo que reconocer que este ThunderCat me dejó completamente impactado. -Es como ir subido en un Hummer pero con la aceleración de una Honda CBR-, les respondía a mis compañeros de la redacción. Sé que mi contestación os puede parecer extraña pero es que tienes entre tus manos un auténtico 4x4, con buena reductora, bloqueo del diferencial delantero, perfecto ángulo de ataque delantero y trasero y un freno motor que ha mejorado y que en bajadas pronunciadas demuestra el buen trabajo de los ingenieros de Arctic Cat.

Cuando sales a pista, el conjunto se muestra muy equilibrado gracias al doble trapecio de su tren delantero, a los frenos de disco de sus ruedas delanteras y a sus amortiguadores con precarga. Cabe destacar que este tren delantero, para refrigerar el conjunto, equipa dos radiadores: uno de agua -como todos los ATV- y otro de aceite para refrigerar el motor. Este último no es exclusivo del Thundercat, sino que podrás encontrarlo en la mayor parte de la gama de ATV de la firma.

En cuanto al tren trasero, se sigue confiando en unos amortiguadores independientes, algo duros y con poca efectividad a la hora de sortear baches con velocidad. En el tubo de escape se sigue apostando por la marca Remus, como el resto de la gama de sus ATV, que le otorga ese sonido característico de Arctic Cat. El receptor de enganche permite colocar un sinfín de accesorios, incluida una bola de remolque, mientras que sus parrillas delantera y trasera cuentan también con unos anclajes diseñados para colocar de manera fácil y rápida una gran variedad de elementos opcionales.

El asiento se rediseña en este nuevo modelo, dejándolo con un perfil algo más bajo para conseguir un descenso del centro de gravedad y otorgando un puesto de conducción inmejorable. También se ha modificado la botonera del bloque del diferencial por una mucho más moderna, acorde con la línea estética de este ATV.

Este -gatito- cuenta con un repartidor de frenada -60% delante y 40% detrás- con sólo presionar levemente la monomaneta situada en la parte izquierda mientras que para detener solo las ruedas traseras, bastará con accionar la palanca situada en la parte derecha de la estribera. En el manillar, se sigue echando en falta el botón de override (delimitador de la marcha atrás) que, como ya es costumbre, no lo lleva instalado de serie ningún ATV de Arctic Cat. Otra cosa que tampoco recibe modificaciones es la palanca de cambios.

El display digital te ofrece toda la información necesaria y, como anécdota, decir que la parte analógica de cuentakilómetros termina en 120 km y lo más normal con este ATV es ver cómo la aguja llega a esta cifra y hace tope como si quisiera salirse del cuadro. ¡Simplemente, bestial!

Un pura sangre

Toda la transmisión trasera se ha rediseñado para lograr transmitir la máxima potencia a las ruedas y garantizar la estabilidad del Thundercat en la arrancada. El asiento es más bien justo para poder llevar acompañante y es que, a parte de ser algo corto, la guantera le quita espacio. Y por último, destacar que para el freno motor se cuenta con el E.B.S. de tercera generación.

En definitiva os diré que retiene tanto como un Can-Am Outlander. En bajadas pronunciadas, en conjunto se muestra tranquilo y muy suave en cualquier situación. Y si necesitas correr, dale al gatillo, y en menos de cinco segundos, la aguja te marcará 110 km/h. La velocidad punta, tomada con GPS, le sitúa en 119 km/h a 6.900 rpm, donde corta la inyección, pero lo realmente importante no es la velocidad total si no lo que tardas en conseguirla. Y para los que os parezca poco, está disponible una centralita que no corta encendido, llegando a superar con creces los 150 km/h. ¡Sí, lo has leído bien!, una auténtica locura. Como mera anécdota y para ir calentando vuestra curiosidad, os diré que ya lo hemos enfrentado contra otros dos gallos de pelea: el Polaris Sportsman 850 XP y el Can-Am Outlander 800-R. No os puedo contar mucho pero os diré algunos detalles. El Outlander sigue marcando la mayor velocidad punta (5 km/h más), pero en aceleración el Thundercat le saca 50 metros, medio cuerpo al Can-Am, y casi uno al Polaris. Sólo os puedo prometer que os daremos todos los datos y conclusiones para que terminemos encontrando y coronando al King of ATV.

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