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Nos subimos al Can-Am Maverick 1000R X rs

02.07.2013 | 17:38
Nos subimos al Can-Am Maverick 1000R X rs
Nos subimos al Can-Am Maverick 1000R X rs

Aquí estamos solos tú y yo. Es la primera vez que nos encontramos, te había observado en imágenes, me imaginaba lo que sería estar a tus mandos y apretar si contemplaciones tu acelerador, dejar rienda suelta a los 101 cv de tu mecánica. El momento llegó, estoy nervioso pero concentrado y después de todo esto no debe ser mas que el comienzo de una buena relación?

La bomba informativa corría como la pólvora. Hace un puñado de meses, no muchos, se especulaba con un nuevo UTV de Can-Am, un Commander deportivo, capaz de rivalizar con el rey de la categoría, el Polaris Ranger RZR. Mientras tanto Arctic Cat, otra de las marcas competidoras, seguía el camino de Polaris y presentaba el Wildcat, una mezcla entre un buggy y un UTV que impactó a todos.

Todo indicaba que en la marca canadiense no habían acertado de lleno con el Commander y lo que fue su primer UTV no terminó de cuajar entre el gran público. ¿Demasiado versátil? ¿Poco deportivo? ¿Algo caro? Eran preguntas que todos nos hacíamos. Lo cierto es que por concepción, el cuidado trabajo en su diseño y muchos otros elementos, el Commander nos resultó excepcional. Salvando pequeños detalles que a medida se fueron sucediendo las temporadas resolvieron. Pero la cuestión clave era competir directamente con los modelos más deportivos de los rivales y eso no se llegó a lograr del todo. El Commander 1000 es potente (85 cv), tiene un buen comportamiento, una capacidad de carga sobresaliente y ofrece un nivel de seguridad muy alto. Pero le faltaba algo. Quizás era alejarse de ese enfoque versátil y acercarse más al puro ocio. En BRP lo entendieron así y puestos a evolucionar, distinguieron claramente su primer UTV de este nuevo. Este modelo deportivo, radical, más agresivo y espectacular, más potente y desafiante. El resultado se llama Maverick.



AQUÍ LO TENEMOS

Lo cierto es que tenía muchísimas ganas de tocarlo, de probarlo. Cierto es que fotos me parecía demasiado similar al Commander, pero la realidad es bien diferente. El Maverick tiene unas dimensiones bastante impactantes. En más ancho, más corpulento, con un aspecto muy agresivo, te acelera las pulsaciones antes de subirte si quiera. Aún así, encuentro muchas similitudes con el Commander. Sobre todo en el interior, donde todo es prácticamente igual. Desde los envolventes y cómodos asientos, pasando por el completo cuadro de instrumentos, los botones, selector de marcha e incluso las redes laterales. No obstante, desde dentro la imagen es bien distinta. Las prominentes aletas delanteras destacan en nuestra vista hacia delante y el morro es más alargado que en el Commander. Tampoco hay que descuidar la zaga donde los pasos de rueda muy elevados dejan el necesario espacio para el buen trabajo de las suspensiones. Unas suspensiones, por cierto, que tienen un diseño muy elaborado con múltiples anclajes y que no tienen mucho que ver con las de su hermano. Y al igual que éste, el motor está en el centro, entre ambos asientos, perfectamente ubicado para ofrecer un reparto de pesos ideal.

A SUS MANDOS

Por fin estoy subido en uno de los UTV´s deportivos más deseado y esperado de los últimos tiempos, quizás soy la envida de muchos, lo sé, pero es lo que hay. Unas veces les toca a unos y otras?

Me encanta que la banqueta se pueda regular en longitud y el volante en altura. La postura de conducción es casi perfecta. Salvando que el volante no queda totalmente centrado con respecto a nuestro cuerpo y los pedales están ligeramente desplazados a la derecha.

Botón de Start y el bicilíndrico cobra vida. Es más rumoroso que el Commander ya que una de las partes donde se ha trabajado para ganar potencia en es el sistema de escape. El doble silencioso trasero bufa como un toro y nada más insertar la H todo está preparado para el ataque.

DIVERTIDO, MUY DIVERTIDO

El desierto me espera. Y mientras empiezo a familiarizarme con el terreno me acuerdo de todos los consejos para montar en dunas que nos ha ido dando en las últimas ediciones nuestro amigo y colaborador en Estados Unidos, Bill Lanphier. Aunque aparentemente no es el mejor terreno para bautizarme con el Maverick es lo que hay y debo aprovecharlo. Además en esta ubicación es donde los mejores pilotos de la especialidad de los Raids entrenan con asiduidad y así lo corroboro inmediatamente. Está plagado de todo terrenos, quads y motos. Es una pasada.

Pero aquí el protagonista es el Maverick. Un modelo que llama la atención de todo aquel que lo ve al pasar. No es de extrañar, sobre todo en esta versión, la más deportiva X rs,  bicolor, con los últimos amortiguadores de Fox un aspecto inmejorable.

Desde el principio me doy cuenta de que la cosa ha cambiado enormemente en cuanto al comportamiento y siempre poniendo como referencia al Commander. La dirección es mucho más precisa, desde los primeros giros me doy cuenta de que es muy directa. Paro y compruebo la desmultiplicación. Efectivamente, tan sólo dos vueltas entre tope y tope. Perfecta.

Estoy rodando únicamente con el grupo trasero conectado y su docilidad queda patente. No me sorprende la aceleración, también, porque los neumáticos llevan unas presiones excesivamente altas para este terreno. Aún así tracciona con las suficiente contundencia, hay que estar atentos si no queremos volar entre una duna y otra. Aunque la tentación está ahí y qué mejor manera de probar las suspensiones. Así que ahí me lanzo, con el grupo delantero ya conectado y el botón de Sport pulsado la cosa cambia literalmente y, lo que antes eran pérdidas de motricidad, se transforma en una abrumadora capacidad de aceleración. Una auténtica catapulta que te dispara las pulsaciones al máximo. En pocos metros estoy por encima de los 85 km/h y la primera tentativa se salda con un aterrizaje suave, sin contratiempos, como si nada. Entonces pienso en volver a hacerlo pero a más velocidad aumentando la carrerilla. En esta segunda tentativa la velocidad roza los 95 km/h y la cosa se pone seria. El vuelo es más largo pero me vuelve a demostrar que está preparado para ello. ¿Me la juego más aún? Venga, ya la última me digo a mi mismo, mientras solicito a nuestro fotógrafo que esté atento porque esta será la toma definitiva. Y ahí voy, a más velocidad, ya ni miro el velocímetro, no me da tiempo. Estoy totalmente concentrado en la rampa y que todo salga bien. Así es, es un vuelo limpio, con el Maverick perfectamente en paralelo con el terreno, solo veo el cielo y la sensación impresionante. Creo que recorro unos 20-25 metros antes de que las cuatro ruedas toquen casi al unísono en el suelo. Impresionante. De verdad que el rendimiento de estos amortiguadores de serie es increíblemente bueno. Por supuesto, bueno es todo el conjunto y se nota el mejor reparto de pesos respecto al Commander. La sensación de seguridad es plena y tan sólo me he dado cuenta de que el sistema electrónico del acelerador ha cortado el encendido en pleno vuelo, algo a lo que ya nos tenía acostumbrados su hermano.

EN OTRO TERRENO

Pero la cosa no acaba ahí, en un abrir y cerrar de ojos estoy fuera de las dunas, en un terreno más polvoriento, de gravilla y piedras sueltas. Me da la impresión desde el principio de que esta superficie es aún más propicia para las características de este modelo. Cuanto más velocidad mejor comportamiento muestra. Percibo que a media y baja velocidad las suspensiones son algo secas y cuando aumento el ritmo absorben mejor los baches. Por su parte la dirección sigue siendo muy precisa, aún más ahora, respondiendo a la menor insinuación y aunque no lleva servo o DPS, es suave y no llega a cansarte para nada. Y qué decir de los frenos, por tacto y mordiente son contundentes te permiten detener el Maverick en pocos metros incluso a velocidad máxima, unos 120 km/h de marcador ( algo menos de GPS)

LO BUENO SE ACABA

Tras unas cuantas horas sin parar el tiempo se agota. Los 37 litros de su depósito de combustible han dado para mucho y si quisiera seguir, aún podría más. Pero está anocheciendo y es el momento de volver al campamento y hacer balance.
A falta de conocer su precio en España, el Maverick es el UTV más potente del mercado internacional y pronto se ha convertido en una de las nuevas referencias entre los aficionados. Sinceramente por lo que he podido comprobar es una máquina perfectamente utilizable en competición con tan sólo instalar los elementos de seguridad obligatorios y para aquellos que busquen lo más de lo más será una elección correcta. Por último me gustaría destacar que por comportamiento, reparto de pesos, manejabilidad y suspensiones es muy diferente al Commander y si no fuera porque comparten muchos elementos, he de decir que el trabajo realizado por los ingenieros para ofrecer un producto eminentemente deportivo ha dado los resultados esperados. Así pues, bienvenido Maverick.

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