Arctic Cat 550 PS vs. Polaris Sportsman 550 XPS

La última década ha supuesto un buen paso adelante en la evolución de los ATV o quads.

21.03.2012 | 09:27
Arctic Cat 550 PS vs. Polaris Sportsman 550 XPS
Arctic Cat 550 PS vs. Polaris Sportsman 550 XPS

Si echamos mano de nuestra memoria, hemos visto cómo las grandes marcas no han tenido más remedio que adaptarse a los tiempos que corren tanto con el uso de materiales ligeros como optimizando de la producción y, por supuesto, todos ellos con elementos técnicos nunca vistos en este sector o categoría.Las mecánicas de inyección son un claro ejemplo de todo esto que os contamos. Hubo un tiempo en que la contaminación, la ecología o el gasto de combustible no eran parámetros prioritarios en un producto eminentemente de ocio y, más tarde, enfocado también para el uso laboral.

Tampoco se cuidaban tanto los diseños como ahora ni el público era tan exigente.

El progreso en el mundo del quad no ha seguido los pasos de sectores automovilísticos de mayor demanda, pero no faltaban las ganas de sorprender. Así nacieron importantes novedades como la dirección eléctrica, que vimos por primera vez en 2006 cuando Yamaha la incorporó en su, por aquel entonces, nuevo Grizzly 700.

Poco a poco, las marcas se subieron al carro: Honda, Polaris, Can-Am, Suzuki y Arctic Cat en última instancia, incluyeron en sus catálogos algunos modelos con este elemento que, por cierto, viene de la industria automovilística. Hubo un momento en que las direcciones asistidas se minimizaron en cuanto al número de elementos y tamaño y el desarrollo tecnológico se dirigió hacia productos más funcionales y adaptables a diferentes tipos de vehículos. Su reducido tamaño las hace ideales tanto para coches, motos, quads o buggies, incluso en un futuro no muy lejano podríamos verla adaptada a las motos de agua...

LA BUENA DIRECCIÓN

Dos de esos modelos que la incorporan en la actualidad son el Arctic Cat 550 PS y el Polaris Sportsman 550 XPS, rivales que se fabrican curiosamente en el estado de

Minnesota (EE.UU.) y que, además, comparten el mismo motor eléctrico en la dirección. Englobados dentro de los denominados -media cilindrada-, suponen dos de las mejores opciones dentro del segmento y vienen equipados con todo tipo de elementos para convertirse en una máquina versátil y válida para todo tipo de tareas.

Estéticamente, cada uno tiene su propia personalidad, líneas más redondeadas en el primero de ellos y algo más angulosas en el segundo. Lo mismo que en el apartado de la ergonomía donde el Sportsman muestra un diseño un poco más cuidado y alejado del enfoque más rudo del Arctic Cat. Esto puede verse claramente en sus diferentes soportes de carga, huecos portaobjetos y muchos otros detalles en los que se aprecia lo que ha conseguido cada marca, lo que los clientes deben apreciar.

MÁS O MENOS ASISTENCIA

En parado, un detalle curioso está en la diferencia de asistencia de la dirección que varía considerablemente entre uno y otro. Ésta actúa incluso con el motor parado, simplemente poniendo el contacto, entra en funcionamiento. Eso sí, para evitar el sobrecalentamiento, en pocos minutos, se desconecta.

Mientras que en el Sportsman puedes moverte con suavidad, para girar las ruedas del Arctic Cat hay que hacer algo más de esfuerzo. Y eso que llevan aparentemente el mismo motor eléctrico pero, evidentemente, con diferente tarado. Ésta es una de las ventajas de las direcciones asistidas eléctricas convencionales: se pueden programar para una mayor o menor asistencia en función de la velocidad, rpm u otros parámetros. Así, encontramos que en el caso del Arctic Cat su asistencia es menor desde el comienzo, pero mantiene constante el esfuerzo a realizar a medida que se aumenta la velocidad. Por el contrario, la del Polaris es más suave al inicio y va incrementando su resistencia a medida que se aumenta el régimen. En cualquiera de los dos casos el funcionamiento es excelente y reduce el esfuerzo que debemos ejercer sobre el manillar. Este aspecto viene muy bien en tareas laborales, sobre todo para personas de cierta edad que no puedan mover con soltura una dirección estándar o también para zonas muy complicadas donde se hace necesario un trabajo extra para solventar los obstáculos.

COMPORTAMIENTO

La diferencia en cuanto al comportamiento de uno y otro es palpable desde el inicio. El Arctic Cat es bastante subvirador - con tendencia a irse de morro en las curvas-, quizá más fácil de conducir para gente con menos experiencia porque no es necesario llevarlo derrapando de la zaga. Un poco en el polo opuesto, el Sportsman muestra mayor agilidad y, por ello, una tendencia real a derrapar si forzamos la marcha. A ritmo normal se muestra más neutro, algo más ágil y eficaz ya que las geometrías de suspensiones evitan el hundimiento del tren delantero. Además, el uso de una estabilizadora trasera permite algunos excesos que con el Arctic Cat no son tan agradables de probar. Un detalle apreciable lo vemos en el tren delantero, cómo pisan las ruedas en cada uno y, por supuesto, los tarados de los amortiguadores. Por ejemplo en el Sportsman la oscilación en compresión-extensión sigue una línea más recta, mientras que en su rival es más circular, por lo que tiende a oscilar en exceso entre una caída negativa a positiva, lo que repercute en el comportamiento.

El primer golpe de gas es más suave en el Arctic Cat y se nota ligeramente una mayor efectividad de la transmisión. Seleccionando el bloqueo del diferencial delantero de su nuevo selector de tracciones, se obtiene una motricidad algo superior a la del Polaris, que muestra un pequeño retraso entre el primer

accionamiento del gatillo y el movimiento de las ruedas. Esto supone un poco más de brusquedad en los metros iniciales y estar más atento en zonas complicadas.

Otro tema importante son los frenos, más bien, el comportamiento en frenada, donde el Polaris se muestra más efectivo y estable. El Arctic Cat tiende a hundir mucho del tren delantero y eso descarga la trasera que se muestra por momentos algo nerviosa. No es que sea acusado pero comparándolos, el Sportsman es más agradable en estas circunstancias.

La dirección asistida se compone fundamentalmente de un pequeño motor eléctrico situado en la barra de dirección que, gracias a un potenciómetro, genera una fuerza resultante sobre la misma en función de las necesidades. Este elemento es común en nuestros dos modelos pero cada uno tiene una puesta a punto diferente. Mientras que en el Polaris ofrece más ayuda, en el Arctic Cat se deja notar mucho menos.

DIFíCIL ELECCIÓN

Las claras diferencias en cuanto al planteamiento de cada uno hacen que decantarse por uno sea un poco más complicado que de costumbre. Si bien el Arctic Cat puede estar más enfocado a labores de trabajo, podríamos decir que el Polaris está en el punto medio entre trabajo y paseo. Evidentemente ambos tienen cabrestante -la terminación Forest del Sportsman lo incluye de serie-, receptor de bola de remolque y están homologados para dos ocupantes por lo que te desenvolverás con ellos perfectamente en cualquier circunstancia. La decisión es tuya, con cualquiera de ellos tomarás la buena dirección.

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